sábado, febrero 25, 2006

Fiebre, Seda y Nieve

Llegó el calor y, paradójicamente, con él llegó la gripe a No Nos Tientes. Y con la gripe, la fiebre y la cama. Y con la cama, la lectura. Llegó Alessandro Baricco con su Seda y durante horas nos dedicamos a la compra y venta de gusanos de seda, a viajar al fin del mundo y a beber té entre paredes de papel de arroz. Sin ser Hervé Joncour, de niño tuve gusanos de seda. Recogía para ellos hojas de morera en un parque cercano a mi casa y les veía construir su capullo dentro de una caja de cartón, generalmente de zapatos, previamente agujereada.
Como el viaje a Japón merecía ser aprovechado, visitamos la región fría y montañosa del norte, para comprender que Nieve es un poema. Añoranza de funambulismo.
No Nos Tientes, decimonónico.

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