Nicaragua Lirica
El Segundo Festival Internacional de Poesía llegó a Granada, Nicaragua, junto con la Feria del LIbro. Se recitó, se bailó y se cantó. "Margarita, está lida la mar" del ex dirigente sandinsita Sergio Ramírez fue la elección, en absoluto arriesgada, de No Nos Tientes para retomar la literatura nica más allá de Rubén Darío. Para seguir sin peligro por esta senda, se puede nadar en la prosa de Gioconda Belli.
Granada, colonial, turística, colorida, se asoma al lago Nicaragua sin mucho interés. La cooperación española se ocupa de que la calle de la Calzada, que parte de la Catedral, luzca hermosa, cuidada, muerta. Justo en la vía paralela explosiona la vida. La misma arquitectura, pero sin lujos y estragada. Los vecinos en la calle, los niños corriendo y las puertas abiertas. Una dimensión sin turistas, sin divisas y más insegura.
Sigue la duda: ¿De verdad es más importante la poesía que la esperanza?
O mejor, ¿qué es más asequible para la mayoría de la población?
1 Comments:
La pregunta es importante sin duda. Mi punto de vista aquí es un poco equívoco, y desde luego voy a abogar por aquello a lo que me dedico, es decir a lo que en Europa llaman "gestión cultural".
Para empezar, evidentemente la esperanza sería un bien mucho más recomendable para muchas más gente... el problema es que devolver la esperanza es cosa de políticos, y, como casi siempre, los políticos casi nunca están a la altura de las circustancias.
Pero por otro lado, no me invento, aunque creo firmemente en ello, como discípulo moral de Edward W. Said que me siento, que aquello que llaman cultura (y que Said define a la perfección en su "Cultura e Imperialismo") es relevante no sólo como ejercicio de representación de la realidad, sino que de alguna forma configura la forma de actuación de una sociedad. No sólo enuncia, sino perpetúa y condiciona.
En este sentido la pregunta más acertada sería: ¿esperanza o poesía libre?
A lo que voy es que aunque la poesía no llegue a toda la población, lo que hace es abonar el terreno para que se cree un clima que devuelva la esperanza...
La cultura, al final, siempre acaba siendo un paso adelante.
Y en definitiva es lo que diferencia la buena de la mala política: la mala quiere resultados a corto plazo, para obtener réditos electorales. La buena busca no sólo preocuparse de lo inmediato, sino de lo que pueda afectar a próximas generaciones...
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