sábado, marzo 18, 2006

Cantos de cisne y de sirena

No Nos Tientes de luto por la muerte de Violetta.
La representación de La Traviata recibió anoche una ovación tan sorprendente como larga y abrumadora en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias de Ciudad de Guatemala. El público, inquieto durante la función, se puso de pie para despedir a los artistas y a la meritoria Orquesta Lírica de Guatemala.
Alfredo cae de rodillas ante el cadáver de Violetta bajo la mirada de su padre, quien baja la cabeza por el peso de la pena y el remordimiento. Pero Alfredo queda vivo, para seguir cultivando su huerto de sufrimiento. En contra de lo que se piensa, París nunca ha perdonado el romanticismo. Y menos en el siglo XIX. Aunque ahora se enfaden con la reforma laboral.
La soprano va creciendo conforme Violetta se deteriora. La llegada de Alfredo y su amor incondicional parecen ser capaces del milagro. Ella resplandece un momento, pero una repentina explosión interior la derriba para siempre.
El coro, las gitanas y los toreros alegraron el espectáculo, aunque se echó de menos algo más de picardía.
La sociedad, que desde sus butacas contemplaba el sufrimiento de los personajes, perpetúa hoy en día similares opresiones.

Sobre el teatro:
Si desde el exterior su semejanza a un barco que flota entre el cielo y la tierra es hermosa, su interior ha caducado. Treinta años atrás pudo parecer lujoso, hoy sólo decadente. Trae recuerdos de Moulin Rouge, del clímax de Torremolinos. Sus lámparas, moquetas y maderas merecen desaparecer.
Nada más esclarecedor que el producto que entregaban a la entrada del teatro: un antifaz negro para poder dormir plácidamente, al margen de la luz.

7 Comments:

At 9:30 p. m., Anonymous Anónimo said...

Violeta era gringa. Alfredo era más bajito que ella, guatemalteco. A grito de laringe ambos se declararon su amor acompañado de mentiras piadosas, frases hedonistas y sentencias lapidarias en ese naufragio teatral que es el Teatro Nacional, cuya decadencia describe muy bien AMS.
Personalmente, como anduve entre otros bastidores (los hospitalarios), presiento que pillé influenza. Lamentablemente no pude disfrutar casi nada de mi ópera prima (primera para mi como espectadora, primera representación en ese teatro).
Me dormí en el segundo acto (Bis). Por suerte, la tensión dramática fue subiendo y los aullidos desgarrados de un amor sentenciado, me despertaron. Al final, secundé a la vecina de patio, que imitaba a la soprano con agudos ¡BRAVOs, BRAVOs!
La creme de la creme guatemalteca enseñó sus mejores galas. Algunos fueron a cenar a un Mac. Yo, a incubar el virus.
Hoy el presidente Berger se comprometió a financiar a las comunidades índigenas con proyectos de desarrollo. Algo tan abstracto como el nuevo término que acuñó para rebautizar a su país: Guatemaya. Ayer no vi índigenas en el teatro.

 
At 1:20 a. m., Anonymous Anónimo said...

Piba: 1.los únicos tenores de esta galaxia que no son retacos son los británicos.2.Las nacionalidades de los cantantes de ópera son sus voces. De verdad que da igual que ella fuese gringa, aunque si lo era, en términos estricatmente vocales, seguro que daba cien vueltas al tenor. 3.¿Cómo te puedes dormir en el segundo acto? ¿En qué momento? Pero si es todo un frenesí de emociones... (Por cierto, Piba, ¿pillaste la sintonía de Hablar por hablar?) De hecho tengo una tesina por la cual la Traviata se convierte en ser mítico en ese segundo acto, cuando dice al padre de Alfredo, "soy una señora y estoy en mi casa" 4.No son gritos ni aullidos lo que los cantantes emiten, aunque si eran malos, a lo mejor sí que eran gritos... 4.Como dije en algún lugar de este blog, la cultura ayuda en la politica social, aunque sea por efecto mariposa... Pero si vamos a hablar de ópera, vamos a ponernor sigurosos, por favor... El día que en la platea del Teatro Nacional haya indígenas será síntoma y causa de que a los indígenas les va mejor... Seguro.

AMS: Me encanta tu mirada non-fiction sobre la historia de la Traviata, y precisamente, su canto es el canto del cisne... toda la opera es un canto de cisne... El otro día encontré una Traviata en internet cantada por la gringa Renee Fleming, que desbancó a la Traviata vigente (Angela Gheorghiu): era una especie de Blanche Dubois mezclada con la hermana del Zoo de Cristal, sólo estaba en la red el aria final del primer acto, pero era suficiente para adorar a la Fleming... Por cierto, Alfredo, en la novela original (La Dame aux Camelias, Alexander Dumas Fils) escribe la novela por el profundo remordimiento que le produce la muerte de la traviata (recordemos, la descarriada, en italiano) que era Margarite Gautier. Pero no es suficiente. Alfredo no está a la altura de las circustancias, y sobre todo, su pecado es no creer en el amor de ella.Y en definitiva él es el último culpable de su muerte.

Como dice ella antes de morir: "In me rinasce, m'agita insolito vigore" Amén.

 
At 5:33 p. m., Anonymous Anónimo said...

Fuera de lugar: A veces, no estamos en el lugar adecuado en el momento adecuado...
¿Quién dijo que los gritos y aullidos fueran malos?, que ser gringo o más bajito fuera despectivo?
Es una somera descripición. Nada más.
Me dormí un par de minutos, cierto, debido a mi malestar.
Pero hoy, querido fuera, aún resuenan esos "aullidos desgarrados de un amor sentenciado" en mi interior.
Y te aseguro que no es malo. Al contrario.
Estoy de acuerdo contigo, el único culpable de la muerte de Violetta, es Alfredo.
Por cierto, oiste alguna vez a Alfredo Kraus en el papel de su tocayo?

 
At 12:57 a. m., Anonymous Anónimo said...

Piba,

Kraus tiene una grabación con María Callas en directo en el Teatro San Carlos de Lisboa en los años 50, creo... he escuchado fragmentos y ambos están muy bien.

Es una lástima que no estuvieses bien para disfrutar del todo de la ópera y me alegra mucho que sus melodías resonaran al día siguiente... Verdi hizo una vez más bien su trabajo.

 
At 1:20 a. m., Anonymous Anónimo said...

Piba,
estoy viendo-escuchando un dvd de la quinta de mahler dirigida por simon rattle, y mientras chequeo el NNT pienso que si alguna vez pasas por la madre patria (ZGZ) me gustaría llevarte al auditorio a un concierto bonito...

Suena el adagietto (Sehr Langsam), que es el que utilizó Visconti para La Muerte en Venecia... y es tan pero tan bello, piba...

 
At 12:04 a. m., Anonymous Anónimo said...

Piba,

hoy tengo síndrome de Stendhal.

he organizado un recital en Zaragoza de soprano y pianista, y estoy sobreescitado. No puedo asismilar tanta belleza junta. La belleza del ensayo, la belleza del propio concierto, que ha embelesado a los cuatro gatos que allí estábamos (incluso los músicos han percibido la conexión), y sobre todo, Piba y AMS, la belleza de los ojos de Diego cuando la soprano y el pianista han cantado en mi casa A Clhoris, de Reynaldo Hahn... (que por cierto era venezolano)... mi viejo piano desafinado en manos de ESE pianista y toda la casa retumbando con ESA soprano... ha sido deliciososo... hay unas cuantas personas además de Diego y M que me hubiese gustado tener aquí... y en este momento dos de ellas sois vosotros...


os quiero

C (fuera de lugar)

 
At 12:42 a. m., Anonymous Anónimo said...

Cuanta ternura en tus palabras Fuera de Lugar. Conocer Zaragoza con AMS y contigo sera una exquisitez que no se si merezco, pero me apetece mucho. Tenemos un recital pendiente. Desde una ciudad en ebullicion (metieron el dedo en el hormiguero: Nelson Vasquez, de Santa Rosa, Guatemala), gracias.
Clau

 

Publicar un comentario

<< Home

periodismo
periodismo