miércoles, marzo 22, 2006

Fugas de gas

No Nos Tientes recuerda una noticia aparecida en la prensa española, quizás hace una año, sobre una familia madrileña que había vivido durante años con una fuga de gas en casa. "Por suerte no fumábamos", suspiraban.
Por supuesto que la familia se dio cuenta de que olía sospechosa e intensamente a gas en su cocina. Sin embargo, las repetidas visitas de los técnicos de la compañía de gas terminaban con la conclusión de que la instalación estaba perfectamente.
Resignados, la familia vivió esos años con las ventanas abiertas, para que el gas o la ilusión de gas no se concentrara mortalmente en la casa. Esto era un problema en invierno, porque en Madrid puede llegar a ser muy frío.
Finalmente, una grieta fue encontrada en alguna parte, el problema subsanado y la vida cotidiana dejó de transcurrir en un alambre.
Parece que bastantes zonas del mundo viven con una fuga de gas que no quieren reconocer, pero que les mantiene con las ventanas abiertas. Hoy, en un lugar concreto y de alguna manera cercano a No Nos Tientes, se empieza a admitir que la fuga de gas existe y a poner los medios para solucionarla. Pero en otros muchas partes, se sigue viviendo como si la instalación estuviera perfectamente y no hubiera escapes, que luego explosionan a la menor chispa o caricatura.
En nuestras vidas sucede lo mismo. La capacidad del ser humano para adaptarse a cualquier situación, por anormal que sea, es tan asombrosa como nuestra subordinación a los tipos en los que delegamos el estado de las calderas.

1 Comments:

At 1:15 a. m., Anonymous Anónimo said...

Brillante, AMS. Nada que añadir. Utilizalo para el artículo del domingo.

 

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